Decidir aprender inglés es fácil. El primer día tienes claro por qué quieres hacerlo: quieres conseguir un mejor trabajo, viajar, entender películas, comunicarte con otras personas o simplemente sentirte más seguro hablando.
Empiezas con entusiasmo. Estudias varios días, aprendes palabras nuevas y sientes que esta vez será diferente.
Hasta que un día no estudias.
Después otro.
Y unas semanas más tarde, el inglés vuelve a quedar en segundo plano.
Meses después vuelves a decidir que ahora sí vas a aprenderlo.
Entonces, ¿por qué ocurre esto una y otra vez?
El problema no empieza cuando abandonas
Cuando dejas de estudiar, parece que el problema fue la falta de disciplina. Pero muchas veces el abandono comenzó mucho antes.
Comenzaste con una expectativa: estudiar regularmente, mejorar rápidamente y eventualmente hablar inglés con facilidad.
Pero aprender un idioma no se siente así.
Hay días en los que entiendes mucho. Otros en los que no recuerdas una palabra que ya habías estudiado. Puedes estudiar durante semanas y sentir que no estás avanzando.
Cuando lo que esperabas encontrar no coincide con lo que estás experimentando, es fácil perder las ganas.
Confundes perder motivación con dejar de avanzar
Al principio, cada pequeño progreso se siente importante. Aprendes una expresión y puedes utilizarla. Entiendes una frase que antes no entendías. Eso te da energía para continuar.
Pero después de un tiempo, las mejoras dejan de ser tan evidentes.
Ya no estás aprendiendo algo completamente nuevo todos los días. Estás repitiendo, cometiendo errores y construyendo habilidades poco a poco.
Y aquí aparece una trampa:
interpretas la falta de emoción como falta de progreso.
Pero aprender no siempre se siente como avanzar.
Esperas tener tiempo para estudiar
Otra razón frecuente para abandonar es depender de que aparezca el momento perfecto.
“Cuando tenga más tiempo, voy a estudiar inglés.”
El problema es que ese momento casi nunca llega.
El trabajo, los estudios, la familia y otras responsabilidades ocupan el espacio disponible. Entonces pasan varios días sin estudiar y volver se vuelve cada vez más difícil.
La solución es cambiar la pregunta.
En lugar de preguntarte “¿cuándo tendré una hora libre para estudiar?”, pregúntate “¿qué puedo hacer con los próximos 10 minutos?”
Diez minutos de inglés hoy parecen poco. Pero diez minutos repetidos muchas veces son otra historia.
Empiezas de nuevo en lugar de continuar
Este es uno de los ciclos más frustrantes.
Dejas de estudiar durante un tiempo y, cuando vuelves, decides comenzar desde cero. Repasas el alfabeto, los verbos básicos, las mismas palabras y las mismas explicaciones que ya habías visto.
Después de varias semanas vuelves a abandonar.
Cuando regresas, empiezas otra vez.
No necesitas empezar de cero cada vez que pierdes el ritmo.
Necesitas retomar desde donde estabas.
Olvidar algunas cosas después de una pausa es normal. Utiliza lo que todavía recuerdas como punto de partida y recupera progresivamente lo demás.
Intentas aprender inglés completo
“Tengo que mejorar mi vocabulario, mi gramática, mi pronunciación, mi listening y mi speaking.”
El problema es que una meta tan grande puede resultar abrumadora.
Aprender inglés se vuelve mucho más manejable cuando tienes un objetivo concreto.
Por ejemplo:
- Esta semana voy a practicar cómo hablar sobre mi trabajo.
- Voy a aprender a contar una experiencia pasada.
- Voy a practicar cómo expresar mi opinión.
- Voy a mejorar mi comprensión de conversaciones cotidianas.
Cuando sabes exactamente qué estás intentando mejorar, es mucho más fácil saber qué estudiar.
El verdadero objetivo es no abandonar
Quizás has estado buscando el método perfecto para aprender inglés.
La aplicación perfecta. El curso perfecto. El momento perfecto.
Pero probablemente necesitas algo mucho más sencillo: una forma de estudiar que puedas mantener incluso cuando no tengas ganas.
Habrá días en los que estarás motivado. Aprovecha esos días.
También habrá días en los que no quieras estudiar.
Esos días son más importantes.
Cómo romper el ciclo
La próxima vez que decidas aprender inglés, no te prometas que estudiarás todos los días durante una hora.
Haz algo más realista.
- Define una razón concreta: ¿para qué quieres aprender inglés?
- Establece un mínimo pequeño: decide cuánto estudiarás incluso en un día ocupado.
- Trabaja en objetivos específicos: una habilidad o situación a la vez.
- Practica lo que realmente quieres poder hacer: hablar, entender, escribir o desenvolverte en situaciones reales.
- Cuando falles, vuelve rápidamente: no conviertas un día perdido en una semana perdida.
Porque el problema no es que hayas perdido la motivación alguna vez.
Eso le ocurre a prácticamente todo el mundo.
El problema aparece cuando interpretas esa pérdida de motivación como una señal de que debes abandonar.
Aprender inglés no consiste en estar motivado para siempre. Consiste en aprender a continuar incluso cuando la motivación desaparece.
Y quizás la próxima vez que pierdas el ritmo, no tengas que empezar de nuevo.
Solo tendrás que continuar.
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